viernes, 30 de septiembre de 2011

Proyecto 150 x 165: Día 8 30/9/11


Madre
de Bibiana Ricciardi

En la intimidad a veces bromeaban con eso de que era como la virgen María. No por virgen sino por madre. La madre de todos. Ella de religión nada de nada. Igual la comparación le venía bien, una manera de matizar. De disimular tanta intensidad. O sería el pañuelo. La otra también siempre tiene la cabeza cubierta.
A la otra también le mataron un hijo. Claro que la otra tuvo sólo ese, el que le mataron. Ella en cambio dos y medio. El que se llevaron, la que ahora tiene que echar, y el que sintió como a un hijo, o más que un hijo, y la traicionó.
Madre de todos. Capaz que debería haber tenido sólo uno.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Proyecto 150 x 365: Día 7 (29/9/11)

Docencia
de Bibiana Ricciardi

Participó con su delantal blanco. Veintiocho cuadras hasta la gobernación. El director encabezaba la marcha con amanerado gesto. Pobre, tan poco viril. Por eso la otra dice. Pobre, tan lastimado. A ella de joven le gustaba caminar. Pero ahora cada paso era un suspiro. Había que estar igual. La docencia le había dado todo. Pero, la desfachatez de los chicos de hoy… Y las madres. Hay que tener el tupé de decir que el director… Justo. Tiempos raros. Si pudiera vivir de la jubilación largaba todo, y a poner las cuerdas vocales y los pies en remojo. La maestra sufre de juanetes por estar tanto tiempo parada, y de disfonía de tanto gritar para hacer entrar la letra. Que no entrará con sangre pero... Qué manera de sangrar la cara del director. Qué ensañamiento pobre hombre. Tanto odio. También, qué necesidad hay de ser director siendo así rarito.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Proyecto 150 X 365: día 6 (28/9/11)

Teoría de la relatividad
de Bibiana Ricciardi

Por primera vez en muchos años se sintió perplejo. Debería encontrar el modo de relativizar el hallazgo; pero una argumentación tan sólida desarmaba hasta al más escéptico. Los tipos habían contemplado cada mínimo detalle. En la sala corrían murmullos babélicos de admiración, en las lenguas más diversas.
“Pero no puede ser. No debe ser. Habría un error sistemático en el experimento.  La causalidad rige nuestra vida desde 1905 cuando Einstein abolió el trono del Tiempo. ¿Qué cosa maquiavélica puede ser esa que permitiría llevar una información, desde la causa hasta el efecto, a velocidad mayor que la luz? Hasta la implacable relatividad nos confiere el beneficio de ver la causa antes del efecto”.
El hombre se estremeció. Había elegido la física, convencido de que encontraría una manera de entender el mundo. Con lógica newtoniana barajó la paradoja de relativizar lo relativo. “¿Para qué?”, se preguntó. 

martes, 27 de septiembre de 2011

Proyecto 150 x 365: día 5

Sangre, sudor y lágrimas

Una gotita de agua helada bajó por su mejilla. La atajó rápido. Que nadie piense que estaba llorando. El hielo podría calmar el dolor por los golpes, pero el alma es otra cosa. No hay llanto sino perplejidad. No asombro, no congoja. Perplejidad. Todo judío que se precie de tal sabe vivir sopesando el desprecio ajeno. Por sí mismo, por sus antepasados o, pero aún, por su descendencia. Había amasado sus 42 años con el odio heredado, sazonado con el propio. Las miraditas al pasar, la sonrisa burlona. Alguna palabra procaz salpicada a distancia prudencial. Hasta el atentado que se llevó para siempre la sonrisa de la niña que tanto le gustaba de chico. Pero nunca había sido cuerpo a cuerpo. Persona a persona. Podía todavía sentir en sí mismo el olor de su agresor. Sus elegantes ropas de shabat aún estaban húmedas por el sudor ajeno. Sangre, sudor y lágrimas.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Proyecto 150 x 365: día 4 (26-9-11)

Meteorito

de Bibiana Ricciardi

Después de los cincuenta cada noche es un suplicio que empeora con el tiempo. Dar vueltas en la cama, revolver las sábanas. En primavera es peor. Como si el nivel de la temperatura pudiera mejorar algo. Encima, la picazón, los estornudos.
La noche del meteorito Griselda contaba como 60 septiembres en su haber, y buscaba algo de aire en su ventana. Había aprendido a no mirar jamás la hora. El paso de los minutos aumenta el desvelo. El cielo estaba despejado, oscuro, apenas algo de luz naranja del lado de la autopista. Le pareció ver un destello azul que bajaba del firmamento. Deseó con fuerza que la parta un rayo, y que se acaben sus sufrimientos. Cerró los ojos resignada, y todo a su alrededor se estremeció con la explosión.
Ahora el policía intenta despertarla para sacarla de entre los escombros, mientras ella hace fuerza para seguir durmiendo.

Proyecto 150 x 360: día 3 (24-9-11)

Realidad

de Bibiana Ricciardi

“¿Qué realidad?” me dijo mamá. Perpleja, sorprendida. Asustada. Una cosa es leerlo en los diarios y otra cosa… Nunca pensamos que la condenarían por usurpación de realidad. Que no me vengan a decir cuál es mi realidad. La realidad es la realidad. No tiene matices. Lo que existe es real. Y mi casa, mi infancia, mis recuerdos existieron.
Entiendo lo de la violencia en la dictadura, los crímenes, y hasta acepto que hubo una madre biológica. Lamento haberme enterado a la fuerza. Madre es la que te cría, no la que te pare. Porque a mí el ADN me lo extrajeron a la fuerza. Ahora, que el juez los condene por imponerme una realidad que no era la mía…. La mía es la que fue.
Es tan mía la realidad de mis padres como la de mi abuela nueva, la biológica. Empecé a decirle abuela, a mamá no le molesta.

Día 2 (23.9.11) - Proyecto 150 x 360

Divorcio

de Bibiana Ricciardi

Quedamos tres. Los médicos le habían dicho que cinco era mucho para un útero añoso. Pero ella insistió. Y pagó. Con la plata de él. Que era mucha. Antes, ahora es toda de ella. A esa altura a él solo le había quedado la casita de la playa. Fueron casi seis meses de cama y reposo absoluto. Abnegación y sacrificio de quien tiene una alta vocación maternal. Los diarios y la tele siguieron cada segundo.
El, recluido en la playa, hacia como que no se enteraba. Pero seguía apelación tras apelación intentando frenar el embarazo forzado. Éramos sus embriones. Lo único que habían olvidado repartirse. Frizados por siempre.
Se gasto hasta el último centavo en abogados. Perdió todo. Ahora duerme en la plaza. Dice que no tiene por qué conocernos. Que los embriones no tienen cara. A mi tampoco me interesa. Podría ser cualquiera, los linyeras son todos parecidos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

150 palabras diarias: Día 1

Nudo Marinero
de Bibiana Ricciardi
Una cuerda fuerte. Nudo marinero, se llama. Lo aprendió en un video en Internet. Practicó durante varias noches. En silencio, sin prender ninguna luz. Tenía una linterna chiquita. De cuando fue a su primer campamento. Primero y último. Lo pasó horrible. Ponía el banquito sobre el escritorio y llegaba fácil a la viga del techo.
Lo más difícil fue conseguir la soga. “¿Para qué la querés?”, el padre sospechaba. No podía imaginarse. O sí. La terapeuta los habría alertado. Al final era peor el remedio que la enfermedad. Como si la depresión tuviera cura. O la homosexualidad. “El tratamiento no tiene nada que ver con tu orientación sexual. Nosotros te queremos tal como sos”. Ellos. Pero los chicos en la escuela, y en el club, y en Facebook.
Ahogó un temblor involuntario. No quería que ningún sonido lo delatara. La soga estaba firme. Pasó el lazo por su cabeza y saltó.