Las múltiples vidas de Judas
de
Bibiana Ricciardi
“En un plano, por
un punto exterior a una recta pasa una y sólo una paralela a dicha recta”, el
axioma euclidiano pasó por la cabeza del director interrumpiendo el clima
propio del velorio. Era un hombre atento, observador, desconfiado. Conocía la
flaqueza del enunciado. Descreía la versión de una línea temporal en la que se
inscribiera la unicidad de una Historia. Más bien se trataba de un mamarracho
de rectas, curvas y diagonales. Como aquella falacia de la imposibilidad de unión
de dos paralelas, cuando estaba demostrado que estas podían cruzarse en el
infinito. El mismo infinito que se había plegado logrando que el paralelo se
repitiera como espejo en su propio grupo teatral. Dejó de lado las
elucubraciones. La viuda aún lo miraba acusadora. Como si él fuera culpable de
que la representación del suicidio de Judas hubiera derivado en una muerte real
del actor que lo encarnara.