Mama Pata
de Bibiana Ricciardi
Hombre tenia que ser. No se me ofenda oficial. Pero una madre jamas abandona a su cría. Tenia una fija. Una martingala. Todo legal. Unas cuentas mentales. No esta prohibido hacer cuentas, ¿verdad? Los tuve que dejar en el auto. En el casino no aceptan niños. En un rato de ruleta saco para el colegio de todo el año. Descuidar a mis hijos. Si no me ocupo yo quien se va a ocupar. ¿El degenerado del padre? Si lo encuentra me haría un gran favor. Son cuatro bocas. Cuatro cuerdas vocales gritando al unísono todo el santo día. Yo no puedo mas. Cuatro hijos me hizo. Escalerita. Uno por año. Mama Pata y los cuatro patitos. Todo el día colgados de mi. Soy un ser humano. ¿No tengo derecho a dos horitas de paz?
Inspirado en: http://www.infobae.com/notas/610773-Cordoba-entraron-al-casino-y-dejaron-a-tres-ninos-encerrados-en-el-auto.html
miércoles, 12 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Proyecto 150 x 365: Dia 17 (11/10)
Tristeza real
de Bibiana Ricciardi
Las huellas del llanto empeoraban el magro trabajo que la naturaleza emprendiera, y el tiempo completara. No podía alejar los ojos de su reflejo. El espectáculo de su propio llanto le atraía desde pequeña. Qué mecanismo secreto accionaría todo el despliegue de secreciones. Una lágrima postrera se deslizaba lenta por su mejilla. La observó divertida. ¿Lograría sortear los relieves y depresiones de su piel añeja? Le gustaba sentir el sabor salado. Premio al desconsuelo sólo superado por el dejo añejo que le agregaba la mucosidad, si es que la lágrima lograba alcanzar al hilo de mocos acuoso que descendía cómodo de la nariz a la boca.
Distraída en su contemplación intentó recordar que la había llevado a ese estado. Le complajo comprobar que aún a su edad seguía siendo una soberana sensible. La muerte de su último admirador la había prostrado de tristeza.
Inspirado en: http://www.perfil.com/contenidos/2011/10/11/noticia_0002.html
de Bibiana Ricciardi
Las huellas del llanto empeoraban el magro trabajo que la naturaleza emprendiera, y el tiempo completara. No podía alejar los ojos de su reflejo. El espectáculo de su propio llanto le atraía desde pequeña. Qué mecanismo secreto accionaría todo el despliegue de secreciones. Una lágrima postrera se deslizaba lenta por su mejilla. La observó divertida. ¿Lograría sortear los relieves y depresiones de su piel añeja? Le gustaba sentir el sabor salado. Premio al desconsuelo sólo superado por el dejo añejo que le agregaba la mucosidad, si es que la lágrima lograba alcanzar al hilo de mocos acuoso que descendía cómodo de la nariz a la boca.
Distraída en su contemplación intentó recordar que la había llevado a ese estado. Le complajo comprobar que aún a su edad seguía siendo una soberana sensible. La muerte de su último admirador la había prostrado de tristeza.
Inspirado en: http://www.perfil.com/contenidos/2011/10/11/noticia_0002.html
Proyecto 150 x 365 : Día 16 10/9/11
Femenina
de Bibiana Ricciardi
-- Antes de tomar la palabra quiero empezar por agradecer la invitación. Por fin nos invitaron. Un encuentro de organizaciones de mujeres no puede olvidarse de nosotras. Como si no fuéramos mujeres. Y organizadas desde mucho antes. Y mujeres, mujeres. Porque capaz que creen que como nos vestimos con uniforme... Pero nosotras nos peinamos, nos pintamos. Somos señoritas, señoritas. Señoritas scout. No tengo nada en contra de las lesbianas. Veo que acá son mayoría. Todo bien. Pero nosotras, no. Aclaro porque me parece importante. Eso quería decir. Eso y que nosotras estamos a favor de la vida.
No me interrumpa. Compañeras, no. Mis compañeras son otras. A favor de la vida de los bebes por nacer. No se exalte, señorita. En su estado... Si Dios le dio la oportunidad de dar vida por algo ha de ser. A mi no me la dio, pero me indico mi camino. Y acá estoy.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178587-2011-10-10.html
de Bibiana Ricciardi
-- Antes de tomar la palabra quiero empezar por agradecer la invitación. Por fin nos invitaron. Un encuentro de organizaciones de mujeres no puede olvidarse de nosotras. Como si no fuéramos mujeres. Y organizadas desde mucho antes. Y mujeres, mujeres. Porque capaz que creen que como nos vestimos con uniforme... Pero nosotras nos peinamos, nos pintamos. Somos señoritas, señoritas. Señoritas scout. No tengo nada en contra de las lesbianas. Veo que acá son mayoría. Todo bien. Pero nosotras, no. Aclaro porque me parece importante. Eso quería decir. Eso y que nosotras estamos a favor de la vida.
No me interrumpa. Compañeras, no. Mis compañeras son otras. A favor de la vida de los bebes por nacer. No se exalte, señorita. En su estado... Si Dios le dio la oportunidad de dar vida por algo ha de ser. A mi no me la dio, pero me indico mi camino. Y acá estoy.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178587-2011-10-10.html
Proyecto 150 x 365: Dia 15 (8/10)
Suboficial
de Bibiana Ricciardi
Pies grandes, separados. Una punta mira a la izquierda, la otra a la derecha. Los talones casi juntos. La suela adherida al piso. Alguna forma de raíz adhiere al policía a la tierra. El cuerpo se inclina, la cabeza saluda. Los pies no.
Silencio de siesta desierta, cascotes de tierra reseca. Zanja, vereda, pastizal. En el barrio no están claros los límites. La calle se funde con la acera. La sombra del policía árbol se estira larga. La noche se anticipa en algún cuetazo aislado. Gritos que perforan el aire espeso. Un patrullero dobla raudo en la esquina. Un temblor imperceptible recorre el cuerpo de la gorra hasta los pies. Frena brusco: bocina, polvareda, la puerta abierta invita a subir. El suboficial se acerca temeroso, se toca la gorra, se inclina. Carcajada jocosa, bocina. El auto se aleja, el árbol baja la cabeza, y vuelve a plantarse en su lugar.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/178475-56022-2011-10-08.html
de Bibiana Ricciardi
Pies grandes, separados. Una punta mira a la izquierda, la otra a la derecha. Los talones casi juntos. La suela adherida al piso. Alguna forma de raíz adhiere al policía a la tierra. El cuerpo se inclina, la cabeza saluda. Los pies no.
Silencio de siesta desierta, cascotes de tierra reseca. Zanja, vereda, pastizal. En el barrio no están claros los límites. La calle se funde con la acera. La sombra del policía árbol se estira larga. La noche se anticipa en algún cuetazo aislado. Gritos que perforan el aire espeso. Un patrullero dobla raudo en la esquina. Un temblor imperceptible recorre el cuerpo de la gorra hasta los pies. Frena brusco: bocina, polvareda, la puerta abierta invita a subir. El suboficial se acerca temeroso, se toca la gorra, se inclina. Carcajada jocosa, bocina. El auto se aleja, el árbol baja la cabeza, y vuelve a plantarse en su lugar.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/178475-56022-2011-10-08.html
viernes, 7 de octubre de 2011
Proyecto 150 X 365 Día 14 (7/10/11)
Asistente terapéutica
de Bibiana Ricciardi
Gusano retorcido, amorfo, tembloroso, maloliente. La fila era tan larga que daba la vuelta a la esquina. Niños sucios, calcinados por el sol, adormecidos por la guerra. Sumisos. Un pie, después el otro. Las espaldas dobladas por el peso de sus armas. A mitad de cuadra un pequeño ha quedado tendido. Al llegar hasta él cada uno levanta su pie y lo salta. Algunos lo rodean. Ninguno se detiene. Deben llegar a tiempo para recibir municiones, y algo de alimento para sus estómagos. Una mujer recorre la fila lentamente. Les habla quedo, intenta atrapar sus ojos, junta resabios. Los pequeños guerreros no parecen registrarla. Alguno que la ve levanta la manito cansada, como quien espanta una mosca molesta. Al llegar junto al niño caído la mujer se agacha. Acaricia su cabello grasoso, le susurra una canción al oído. Hubiera sido más práctico estudiar canto en lugar de psicología.
Inspirado en: http://america.infobae.com/notas/34918-Tres-africanas-comparten-el-Nobel-de-la-Paz
jueves, 6 de octubre de 2011
Proyecto 150 x 365: Dia 13 (6/10/11)
Limpieza
de Bibiana Ricciardi
Parece que se lo llevan preso al padrecito. Pobre hombre, justo el. Con la falta que nos hace. Ya me parecía que no nos podía durar tanta suerte. Una vez que nos mandan uno como la gente. Cada vez quedan menos curas de los buenos. Yo no pretendo mucho. Me alcanza conque se bañe. O por lo menos que tenga tiempo para la gente como una. Al otro había que pedirle audiencia. Nos gastamos un dineral en arreglar la iglesia para que el se lo pasara todo el día en la villa. Dicen que tenia una noviecita boliviana. Desvergonzado. Y se llevan preso a este que no salía de la sacristía. El pasado pisado. A quien le importa lo de los militares. Parece que el confesaba a los terroristas. Y lo bien que hacia. No va a permitir que mueran sin limpiar sus pecados. Dios no hace distinciones entre sus fieles.
Inspirado en : http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178349-2011-10-06.html
de Bibiana Ricciardi
Parece que se lo llevan preso al padrecito. Pobre hombre, justo el. Con la falta que nos hace. Ya me parecía que no nos podía durar tanta suerte. Una vez que nos mandan uno como la gente. Cada vez quedan menos curas de los buenos. Yo no pretendo mucho. Me alcanza conque se bañe. O por lo menos que tenga tiempo para la gente como una. Al otro había que pedirle audiencia. Nos gastamos un dineral en arreglar la iglesia para que el se lo pasara todo el día en la villa. Dicen que tenia una noviecita boliviana. Desvergonzado. Y se llevan preso a este que no salía de la sacristía. El pasado pisado. A quien le importa lo de los militares. Parece que el confesaba a los terroristas. Y lo bien que hacia. No va a permitir que mueran sin limpiar sus pecados. Dios no hace distinciones entre sus fieles.
Inspirado en : http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178349-2011-10-06.html
miércoles, 5 de octubre de 2011
Proyecto 150 x 365: Día 12 (5/10/11)
La piedra que se abisma
de Bibiana Ricciardi
--¿Qué es esto, mamá?
-- Una estela. Un monumento, como una marca.
-- ¿Y por qué marcaron esta parte del paseo? Está escondida, no se ve desde el camino. Me gusta más la parte de la piedra que se asoma al abismo.
-- Es un lugar especial.
-- ¿Por qué tiene flores?
-- Las flores simbolizan la belleza y la fragilidad. Como las mujeres.
-- Yo no soy frágil.
-- Claro que no.
-- Pero soy mujer.
-- Nuestros cuerpos son menos fuertes.
-- Tengo menos fuerza pero más ganas.
-- Acá mataron a dos francesas. Sus familias pusieron esto para que nadie las olvide.
-- ¿Las mataron por ser francesas?
-- Las mataron por ser mujeres.
-- ¿Y qué tiene de malo ser mujer?
-- Nada pero algunos hombres no pueden soportarlo. Como si vos empujaras la piedra hacia el abismo simplemente porque te gustó mucho.
martes, 4 de octubre de 2011
Proyecto 150 X 365: Día 11 (4/10/11)
La ley de la selva
de Bibiana Ricciardi
El grito del juez retumbó en las paredes y erizó el vello de su secretaria. Estudiante eterna, la chica ya no era tan chica pero intentaba serlo. Suponía que si el jefe reparaba en el detalle de su edad, probablemente disminuiría su interés en ayudarla. El derecho es un camino tan torcido… Por eso exageró el tono infantil al pasarle la llamada del ministro. El magistrado le guiñó un ojo. Era la seña convenida. Esta noche ella tendría que irse nuevamente con él, vestirse de policía, y pegarle suave con el látigo. No era muy complicado. Rara vez era a la inversa. Sólo cuando se sentía muy humillado, sentimiento poco usual en un juez tan funcional.
Sin embargo, esta vez la excepción fue regla: el magistrado cumplió con la orden, y se desdijo frente a la prensa, saboreando por anticipado la imagen de los muslos sangrantes de su veterana secretaria.
Inspirado en: http://www.infobae.com/notas/609364-Llamativa-confesion-del-juez-Las-infelices-tareas-de-inteligencia-me-trajeron-al-hermano-y-no-al-acusado.html
de Bibiana Ricciardi
El grito del juez retumbó en las paredes y erizó el vello de su secretaria. Estudiante eterna, la chica ya no era tan chica pero intentaba serlo. Suponía que si el jefe reparaba en el detalle de su edad, probablemente disminuiría su interés en ayudarla. El derecho es un camino tan torcido… Por eso exageró el tono infantil al pasarle la llamada del ministro. El magistrado le guiñó un ojo. Era la seña convenida. Esta noche ella tendría que irse nuevamente con él, vestirse de policía, y pegarle suave con el látigo. No era muy complicado. Rara vez era a la inversa. Sólo cuando se sentía muy humillado, sentimiento poco usual en un juez tan funcional.
Sin embargo, esta vez la excepción fue regla: el magistrado cumplió con la orden, y se desdijo frente a la prensa, saboreando por anticipado la imagen de los muslos sangrantes de su veterana secretaria.
Inspirado en: http://www.infobae.com/notas/609364-Llamativa-confesion-del-juez-Las-infelices-tareas-de-inteligencia-me-trajeron-al-hermano-y-no-al-acusado.html
lunes, 3 de octubre de 2011
Proyecto 150 x 365: día 10 (3/10/11)
Familia vegetal
de Bibiana Ricciardi
Inspiro profundo, cierro los ojos, y soplo. Todos los años pido el mismo deseo: cuando sea grande no quiero tener hijos. No me gusta cumplir. Es una cuenta boba. Un año mas. O menos. Depende como se vea. El vaso medio lleno o medio vacío, dice mi maestra.
Mi aniversario es también el de la muerte de mama. O casi, porque en verdad ni siquiera se murió. Solo dejo de existir ella, pero su cuerpo todavía vive. Muerte cerebral, estado vegetativo, que se yo. Es igual. Hoy cumplo diez años y ni siquiera puedo llevarle flores a la tumba. Puntillas, moños, zapatito blanco, y al hospital. Los ojos fijos en el techo, cables, ruidos de maquinas que la obligan a vivir. La mirada brillosa de mis hermanos. No la conozco, ellos si. Los tres juntitos a un lado de la cama. Al otro yo, y en los pies papa.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178104-2011-10-03.html
de Bibiana Ricciardi
Inspiro profundo, cierro los ojos, y soplo. Todos los años pido el mismo deseo: cuando sea grande no quiero tener hijos. No me gusta cumplir. Es una cuenta boba. Un año mas. O menos. Depende como se vea. El vaso medio lleno o medio vacío, dice mi maestra.
Mi aniversario es también el de la muerte de mama. O casi, porque en verdad ni siquiera se murió. Solo dejo de existir ella, pero su cuerpo todavía vive. Muerte cerebral, estado vegetativo, que se yo. Es igual. Hoy cumplo diez años y ni siquiera puedo llevarle flores a la tumba. Puntillas, moños, zapatito blanco, y al hospital. Los ojos fijos en el techo, cables, ruidos de maquinas que la obligan a vivir. La mirada brillosa de mis hermanos. No la conozco, ellos si. Los tres juntitos a un lado de la cama. Al otro yo, y en los pies papa.
Inspirado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-178104-2011-10-03.html
sábado, 1 de octubre de 2011
Proyecto 150 x 365: dia 9 (1/10/11)
Soledad
de Bibiana ricciardi
Dio el primer paso. Luego otro, y otro. ¿Cuantos serian? De niña caminaba hasta la escuela siete kilómetros de ida, y otros tantos de vuelta. Con subidas y bajadas. Una hora exacta. En invierno todavía era de noche pero la caminata aliviaba el frío. A veces cortaba camino por el cerro.
¿Cuanto habría hasta la basílica? Con las zapatillas acolchaditas heredadas de la patrona se iba bien. Los pies con vaselina para que no brote la ampolla. Había que ahorrar fuerza. No podía fallar. Pero las piernas se iban solas. Se tropezaba con los de adelante. Una señora apretaba el rosario con los ojos cerrados. Los muchachos de atrás escuchaban música fuerte. Tampoco vas a rezar todo el viaje.
"Traemelo de vuelta. Traemelodevuelta.", repetía el mantra en voz bajita. No se puede vivir sin marido en la gran ciudad. "Devolvemelo que esta vez lo voy a saber cuidar".
de Bibiana ricciardi
Dio el primer paso. Luego otro, y otro. ¿Cuantos serian? De niña caminaba hasta la escuela siete kilómetros de ida, y otros tantos de vuelta. Con subidas y bajadas. Una hora exacta. En invierno todavía era de noche pero la caminata aliviaba el frío. A veces cortaba camino por el cerro.
¿Cuanto habría hasta la basílica? Con las zapatillas acolchaditas heredadas de la patrona se iba bien. Los pies con vaselina para que no brote la ampolla. Había que ahorrar fuerza. No podía fallar. Pero las piernas se iban solas. Se tropezaba con los de adelante. Una señora apretaba el rosario con los ojos cerrados. Los muchachos de atrás escuchaban música fuerte. Tampoco vas a rezar todo el viaje.
"Traemelo de vuelta. Traemelodevuelta.", repetía el mantra en voz bajita. No se puede vivir sin marido en la gran ciudad. "Devolvemelo que esta vez lo voy a saber cuidar".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)