lunes, 10 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 68
Lunes 10-3-14

Autómata


No quise venir, lo juro. No te rías de mí. Sé que no debo molestarte, que preferís estar sola antes que mal acompañada. No hagas gestos amables, ahorrame por lo menos esa incomodidad. Los dos sabemos que es como lo digo aunque vos misma no te atrevas a hacerlo. Sos demasiado considerada. No es fácil estar con una persona como yo, alguien tan lleno de inseguridades, dudas, temores, alergias... No te rías. Sé que lo peor debe haber sido soportar mis alergias, por eso lo enumero. Las ventanas cerradas a cal y canto hasta en pleno verano, la casa desnuda de   alfombras, cortinas, manteles, acolchados y servilletas. Nosotros desnudos. Bueno, eso no estaba tan mal. No bajes los ojos. Al menos dejame creer que esa parte sí la disfrutaste. No puedo hacer nada por evitar lo de los ácaros. Pero lo otro... No cierres la puerta, esperá. No quise venir, debés creerme. Pusilánime, fóbico, hasta hipocondríaco, si querés. Pero mentiroso, no. No fui yo quien quiso venir. Si verte me da pánico. Son estás zapatillas que me regalaste para que no me pierda de regreso a casa. No sé como re programarlas para que no me traigan más hasta vos.

http://www.lanacion.com.ar/1670227-presentan-zapatillas-que-conocen-el-camino-por-recorrer

domingo, 9 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 67
9-3-14

El juego de la silla

El calor apretaba en la sala de espera del consultorio obstétrico, demasiadas pacientes para un espacio tan pequeño. Mujeres preñadas en distintos estadios de sus embarazos. La humedad ambiente era superior a la de un invernadero.  Las banquetas de cuerina gris transpiraban el sudor de los cuerpos dilatados. Había más traseros que asientos. Algunas mujeres más ágiles se sentaban en el suelo; otras acechaban el descuido ajeno para hacerse de un lugar. Los úteros expandidos apretaban las vejigas. Las visitas al toilette eran constantes, nada le garantizaba a la usuaria que se le guardaría la silla. Resistir era la consigna muda del lugar.  Sin embargo tarde o temprano alguna debía zambullirse en  el baño. Entonces un movimiento de telas, suspiros, y chasquidos terminaba con un orden renovado del lugar. Y vuelta a empezar.
-- ¿Para cuándo espera?-- La nueva vecina preguntaba a su compañera. Y así.
Una de las mujeres, panza puntiaguda emergiendo de un anticuado vestido suelto, observaba la coreografía sin tomar parte en el asunto. Parada desafiaba la gravedad sosteniendo su inmensa humanidad sin necesidad de apoyo alguno.
-- ¿Para cuándo espera?
Esta vez la interpelada era ella. Giró su cara, enfocó la mirada y soltó:
-- Yo no espero nada.

http://www.infonews.com/2014/03/09/sociedad-128351-18-meses-de-prision-por-perforar-los-condones-mundo-loco.php

sábado, 8 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 66
Sábado 8-3-14

Milanesas con limón


Sentada en el inodoro se observa en el espejo. Sobre la pileta un cubículo plástico contiene su orina. La mujer seca sus lágrimas, guarda la orina en un frasco azul, sube su pantalón, lava sus manos y se dirige a la cocina. Las milanesas crudas se apilan sobre la mesada. Abre la heladera, retira un huevo, lo bate dentro de un bowl. Agrega sal, perejil disecado, y el ajo picado antes del test. Vuelca pan rayado en un plato, comienza a pasar la carne por el huevo y luego por el pan. Sus dedos crecen, la mezcla pringosa atrapa sus dedos duplicándolos. El aceite chisporrotea impaciente, la mujer tira las milanesas en el sartén, enjuaga sus dedos, da vuelta las milanesas, prepara los platos. Siete vasos y catorce cubiertos esperan sobre la mesa. Las milanesas doradas se apilan sobre la fuente, distribuye una en cada plato, y llama a su marido y cinco hijos a comer. El hombre se sienta en la cabecera de la mesa, observa a sus vástagos discutir sobre el tamaño de cada minuta, y exige:
-- ¿Y el limón?
La mujer saca el frasquito azul del bolsillo de su pantalón y se lo tiende a su marido.


http://www.clarin.com/sociedad/dia-buscan-mujeres-perdidas-pais_0_1097890318.html

viernes, 7 de marzo de 2014

Docientas palabras diarias



Día 65
Viernes 7-3-14

Sordera

Hubiera querido no oírlo. Por eso se sacó la oreja. Como Van Gogh. Pero él no se la mandó a ninguna amante porque no tenía. Ni hubiera querido tener; porque lo suyo era una sacerdocio. La vida entera consagrada a la música. Aunque también le gustaba la pintura, por eso sabía de Van Gogh.  A veces elegía alguno de sus cuadros para interpretar sus melodías, le gustaba ver de qué modo la música de su compositor favorito pintaba nuevos trazos sobre la vieja tela. Hasta las viejas teclas de su piano se teñían de amarillo. Porque el músico admirado escribía los acordes más excelsos gracias al silencio. Aquel y el pintor compartían aquello. La ausencia de sonidos. Aunque en el caso del artista venerado, era mucho más admirable el hecho de que pudiera extraer esa música maravillosa de lo más profundo de su silencio, porque la materia de su arte era justamente el sonido que jamás podría oír. En cambio el pintor no necesita oír, alcanza con ver.
Por eso admiraba a Van Gogh, pero mucho más al compositor. Por eso se cortó la oreja cuando se enteró del engaño y se la mandó por correo al ex compositor admirado.

http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/03/140307_ultnot_japon_beethoven_sordo_men.shtml?ocid=socialflow_twitter

jueves, 6 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 64
Jueves 6-3-14

Miradas

Bien mirada la suya es una situación aceptable. Hay que ver que a su edad no todas consiguen marido. "Te vas a quedar para vestir santos", le decía su madre. Ella la miraba entrecerrando los ojos, intentando comprender por qué le decía aquello. Si no se había casado había sido porque debía cuidar a su mamá. La única mujer, los varones se fueron yendo. Incluyendo al padre que fue el primero en mandarse a mudar. Hay que ver lo tranquila que vive una sin hombres. El tema son las cuentas, por eso cuando apareció Ernesto no lo pensó dos veces. Su mamá ya no estaba, ella sola pagando las cuentas. La casa era grande, Ernesto venía con todo listo, porque hasta hijos traía. La esposa los había abandonado. Antes de casarse solía preguntarse por qué se habría ido la otra. Gracias a Dios que lo había hecho, porque así le había dejado todo a ella. Pero por qué querría irse una mujer, dejando casa, marido, hijos, si bien mirada aquella era una situación muy cómoda. Bien mirada. Lástima que hacía una semana ya que Alicia no podía mirar nada. Ni bien, ni mal. Imposible ver con el ojo en compota.

http://www.clarin.com/sociedad/SMS-salvo-golpes-brutales-marido-violencia_de_genero_0_1096690603.html

miércoles, 5 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 63
Miércoles 5-3-14

Grandes

-- A quién le importa el tamaño. El tamaño solo le importa a los hombres. Grande. Mujer y ya. ¿Cuán grande puede ser una mujer? ¿Grande según qué parámetro?
-- Sospecho que en el caso que nos ocupa, el término grande no se aplicó respecto a su tamaño, señora.
La mujer dejó su silla, se acercó al asistente, apoyó en  el escritorio sus puños, presionó la superficie y se sentó sobre el mueble cruzando sus piernas. Observó entonces de cerca al hombre que la miraba.
-- Detesto los juegos semánticos, Ricardo. Grande es tamaño. Y si se quiere inferir cierta valoración sobre mi persona, le imploro que no esté vinculada a mi tamaño, que por cierto es tirando a pequeño. Habiendo adjetivos como inteligente, poderosa, irremplazable, ocurrente, misteriosa, generosa, valiente, amorosa, serena, considerada, sabia, soñadora, innovadora, sensible, y divertida. ¿Por qué simplificarlo a grande? La lista de calificativos que definen a una mujer es vasta, Ricardo, pero nunca incluye al adjetivo grande. Grandes son los hombres. Y no todo el hombre en su sentido ontológico, sino sólo un pequeño fragmento que pende del mismo. ¿Me comprende? Por lo tanto digalé al Intendente que me excluya del listado de mujeres grandes que planeaba homenajear.

http://www.infobae.com/2014/03/05/1548005-jorge-macri-pidio-disculpas-y-sostuvo-que-la-amante-hitler-no-fue-una-gran-mujer

martes, 4 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 62
Martes 4-3-14

Mercado del arte

¿Qué has pintado? ¿Paisajes? Quién los necesita. El que no tiene ventanas. ¿Mujeres hermosas? Naturaleza muerta, cuando llegan a la tela ya son cadáver podrido. El arte apesta. Guarda tus telas. ¿Pensaste que vine hasta tu suburbio para comprarte una tela? Muéstrame una que valga la pena. ¿Me permites? Te niegas porque coincides conmigo. Deja ya ese armario, no pienso ensuciarme las manos. Quédate con tu arte pero no te pierdas el negocio que te propongo. Puedes ganar más dinero vendiendo una obra que intentando hacer una.
En el maletero del carro tengo una pieza como nunca en la vida podrías pintar. Te ofrezco que finjas que es tuya. Que finjas tan completamente que de veras lo sientas. En unas semanas volveré a verte. Yo también fingiré. Creeré realmente que es tuya. Desearé con todo mi alma que me la vendas. Tu te negarás. Te suplicaré con vehemencia tal que finalmente me la venderás a un precio tan elevado que deberé vender el carro para poder comprártela. Entonces me iré con mi tela, tu tela, enrollada bajo el brazo. Bajaré por la calle temiendo que alguien me la saque, viviré el resto de mi vida temiendo perder tu obra, mi obra.

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/03/04/actualidad/1393900563_445227.html

lunes, 3 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 61
Lunes 3-3-14

Selfie

El brazo tenso, la cara relajada. El arte consistía en aflojar la cara, fingir naturalidad. Distinto al espejo. ¿Cómo se vería su nariz? Adquiría formas autónomas. Crecía, se estiraba, inflamaba el contorno. Una protuberancia desmadrada. Mentiras ancestrales. La madre, la abuela, la bisabuela y la tatarabuela. Nacidas para mentir. Mujeres traicioneras. Traicionadas. Generaciones de mentiras acumulando sedimento barroso. Capas superpuestas. Eras geológicas de ocultamientos amontonados sobre su apéndice nasal. Cómo no torcerse con semejante peso.
No las había conocido. A su madre, si; a las anteriores, no.  Pero como muestra alcanzaba con ese botón. La nariz de su progenitora era como un botón grueso, achaparrado, con orificios dilatados. El marco perfecto para esa lengua viperina. Había inoculado el veneno lentamente, permitiendo que la niña oliera la calaña de su propia estirpe desde pequeña. Lo peor no era faltar a la verdad. Decir algo a conciencia de estar falseando los hechos. No. El estilo familiar se había forjado en la omisión. El silencio era cómplice. A Pinocho le crecía la nariz. Finita y larga con cada mentira. A ellas, en cambio, se les combaba por el peso de lo no dicho.
Inocultable.
Apagó el teléfono y desistió de la auto foto.

http://www.minutouno.com/notas/314909-la-autofoto-los-oscar-que-estallo-las-redes-sociales

domingo, 2 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 60
Domingo 2-3-14

Consumidores

-- No soy adicto, soy médico.
-- Debe ser difícil su trabajo. Esta gente no parece tener ganas de recuperarse.
-- No es mi problema. Mi trabajo es lograr que vivan; si se drogan con heroína, cocaína, pasta base, o la sustancia química que mejor les pegue, da igual. Mi única responsabilidad es que no mueran mientras lo hagan.
-- Que sigan viviendo para que sigan consumiendo.
-- No tengo problemas de moral, ¿sabe? Algo hay que consumir.
-- De algo hay que morir.
-- El consumir es analogía del vivir, no del morir. Sabemos que estamos vivos porque consumimos, si dejáramos de hacerlo probablemente moriríamos. Eso sí, acá nadie se muere de una sobredosis.
-- Entonces usted cuida a estos adictos de que no se mueran para que sigan viniendo a su centro a comprarle drogas.
-- No vendo drogas, sólo les suministro un lugar aséptico, limpio y seguro para que consuman las drogas que traen de la calle.
-- Vende jeringas, café, comida. Alquila su ducha. Me corrijo, entonces, usted los cuida de que no mueran para que sigan acudiendo a su centro a comprar jeringas, tomar café y bañarse cada tanto. Es lo mismo.
-- Los cuido de que no mueran para que sigan comprando su diario, también.

http://elpais.com/elpais/2014/02/20/planeta_futuro/1392911551_286858.html

sábado, 1 de marzo de 2014

Doscientas palabras diarias

Día 59
Sábado 1-3-14

Perspectiva

Le habían contado que existían herramientas modernas que solucionaban su mal.
-- ¿Qué mal?
-- Usted sabe. El asunto de... -- sin animarse a completar la frase el asistente señaló el cuerpo de su patrón con un gesto vertical de abajo hacia arriba. Se había metido en terreno pantanoso pero estaba decidido a solucionar sus propias molestias, y no podría hacerlo hasta no solucionar las de su jefe.
-- ¿A usted le parece que hay algo malo en mi corta estatura?
El hombre sabía que debería callar, pero su instinto de supervivencia lo empujó a continuar el tema. Le habló de cierta costosa operación que podría estirar sus extremidades.
-- Sugiere usted que debería someterme a una intervención porque mi altura es inadecuada.
Normalmente, a esta altura de la cuestión, el secretario habría callado. Pero esta vez no encontraba cómo hacerlo. Las rodillas le dolían realmente mucho. Mencionó entonces a un zapatero que había desarrollado un calzado masculino que escondía una plataforma interna. El artilugio podía sumar al usuario entre cinco y ocho centímetros.
-- Me pregunto si usted me está diciendo esto porque se ha cansado de desplazarse arrodillado.
-- ¡No señor!-- contestó el subalterno y se alejó todo lo rápido que le permitieron sus rodillas.

http://www.clarin.com/politica/legislativas2014-cristinakirchner-axelkicillof_0_1093691010.html